La credencial del peregrino

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En la Edad Media, los peregrinos fueron llevados a “hospitales” y refugios que normalmente pertenecen a la iglesia.

Pero para ser reconocidos como peregrinos, llevaron consigo un tipo de documento, que no era más que una carta de presentación firmada por el párroco o por un noble. Este documento sirvió para que el peregrino se presentara como tal y le daría un cierto estatus para poder disfrutar de algunas ventajas que solo se otorgaron a los peregrinos en el Camino de Santiago.

Actualmente, el peregrino que lleva las credenciales del peregrino siente que es parte de la historia. La credencial del peregrino actualmente ofrece algunas ventajas a los peregrinos, como poder dormir en albergues municipales destinados solo para peregrinos, y servir como prueba ante la iglesia que recorrió el Camino de Santiago, para obtener para usted “Compostela”.

Con su formato inconfundible, en forma de acordeón, la credencial debe ser sellada al comienzo del Camino, así como sellar al menos dos sellos por día, para que el Camino sea validado ante la Iglesia.

En el camino, se pueden obtener estampillas en iglesias, así como en bares, restaurantes, hostales e incluso en hoteles.

La credencial nunca caduca en su fecha, es decir, el peregrino puede tardar varios años en recorrer una gran distancia, lo que al final la iglesia reconoce y valida su Camino realizado hasta Santiago de Compostela.

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